lunes, 17 de octubre de 2011

LA MEGALOMANIA DE TRUJILLO

La megalomanía se define en psiquiatría como la sobreestimación delirante de las propias capacidades. Delirio de grandezas; convicción irracional de la propia riqueza, fama o poder. No es una enfermedad por sí misma mientras no alcanza el nivel de delirio, de obsesión, de carácter claramente patológico. Y cuando alcanza estos niveles es tan sólo un elemento más en el síndrome de enfermedades mentales graves. En una sociedad que tiende a la depresión, unas dosis razonables de autoestima, que le acerquen a uno a su propia realidad, ayudan lo suyo. Pero cuando adquieren la misma intensidad que las depresiones, pero en el polo opuesto, y no digamos si se alternan con éstas, constituyen un serio peligro no sólo para el que sufre estos accesos de delirio, sino para todo el entorno que los ha de sufrir.


Rafael Leónidas Trujillo, quien gobernó con mano dura a República Dominicana, entre 1930 y 1961, cuando fue ajusticiado por un grupo de nacionalistas, está considerado como uno de los más grandes megalómanos de la historia. Mezcló el culto a su personalidad con delirios de grandeza, creyéndose superior a Napoleón, César, Hitler, Bolívar, Franco y otros grandes hombres de la historia universal. Realmente Trujillo quiso parecerse al César romano, considerado en su tiempo como la mujer de todos los hombres, y el hombre de todas las mujeres.

Tenía que oír y sentir constantemente el halago de las lenguas melifluas de sus cortesanos. Frases tales como "Dios y Trujillo" acuñada por Jacinto Mozo Peynado; "Trujillo y Dios" del jurista Arturo Logroño; o el contenido de Merengues típicos como el titulado "Trujillo Molina, hombre sin igual", cuyas letras se difundían por toda la nación: "Trujillo en la tierra y en el cielo Dios", se han recopilado más de 300 merengues que alaban su obra, son un claro indicio de que el dictador era un paciente psiquiátrico en potencia, atribuida esta conducta anormal a sus taras sifilíticas y a una esquizofrenia progresiva.


A Trujillo, según Joaquín Balaguer, su más fiel títere, "Lo poseyó sin duda una megalomanía casi patológica, pero la utilizó malignamente para rebajar a todos sus compatriotas hasta un nivel en que a nadie le fuera posible competir con él en ninguna actividad humana". La envidia hacia los demás corría pareja con su profundo resentimiento social.

Con sus hermosos y vistosos uniformes soportaba sobre su pecho el peso de varias libras de medallas, -o chapas y de ahí su apodo de “Chapita”-; ora con el bicornio o el tricornio, ora con el traje de Generalísimo achamarrado, el dictador se paseaba entre sus acólitos, hombre y mujeres, marcando el paso de la vida nacional.

Adoptados todos los títulos militares se endilgó el Generalísimo siguiendo a Francisco Franco, uno de sus admiradores de la historia y de quien se asegura conoció en uno de sus viajes por Europa.


Su megalomanía fue proverbial. Por la época de la celebración de los 440 años de fundación de la capital, a Santo Domingo, la ciudad más antigua de América, bautizada así por Bartolomé Colón, el Generalísimo decidió cambiarle el nombre por el de Ciudad Trujillo, denominación que subsistió, desde enero de 1936, durante el siguiente cuarto de siglo. Similar suerte corrió la montaña más alta de la isla, el Pico Duarte, conocida en su dictadura como Pico Trujillo, además de varios pueblos y una provincia. Algunos otros lugares como calles, avenidas, carreteras, escuelas, naves de guerra, puentes y canales de riego los rebautizó con su nombre o con nombres de miembros de su familia. Existieron orquestas y equipos de beisbol con su nombre. Una emisión de billetes de 20 pesos llevó su imagen. Al final de su primer mandato en 1934 era la persona más rica del país, uno de los más ricos del mundo en la década de 1950, y casi en el final de su régimen su fortuna estaba estimada en US$800 millones, fabulosa fortuna sacada de las arcas nacionales y que el país nunca recuperó en su totalidad.

En la ciudad estaban altaneras en edificios públicos, calles, parques y avenidas 1.217 estatuas de Trujillo, esculpidas, moldeadas y fundidas en toda clase de materiales nobles, y en toda las posiciones imaginables: a caballo, con toga, pedestres, heroicas. En cada hogar dominicano, una placa emotiva rezaba: En esta casa, Trujillo es el jefe.


Al mencionarse su nombre durante su mandato era obligatorio llamarlo de la siguiente manera: "Generalísimo Doctor Rafael Leónidas Trujillo Molina, Benefactor de la Patria y Padre de la Patria Nueva", a los que agregaban “Primer maestro”...

Las distinciones que se molestó en gestionarse incluyen títulos tan bizarros como el de "La Orden de Los Pioneros de Liberia" y tan reveladores como el de "La Orden Piana" o la de "San Gregorio Magno", ambas concedidas por el Vaticano a su piadoso feligrés. En la chorrera de chapitas no faltan reales exotismos como la "Gran Cruz Jerosolimitana del Santo Sepulcro" y la de "Medhula" de Marruecos y el "Gran Cordón Rojo con Bordes Blancos de La Orden china del Brillante Jade", y que tal el "Collar de la Orden de Trujillo", concedido por Trujillo a Trujillo, además de un doctorado Honoris Causa de una universidad norteamericana, entre todo un enjambre de reconocimientos cabildeados con la mayor necedad en los cinco continentes.

Esta es a grandes rasgos la vida megalómana de un dictador en Banana Republic que coleccionaba honores, títulos, medallas, hímenes, reverencias, estatuas, ahijados, cruces de cementerios y desapariciones hasta hoy no aclaradas, que respondió al nombre de Rafael Leónidas Trujillo Acosta.

ANACAONA, INDIA DE RAZA CAUTIVA

Anacaona, la india de raza cautiva de la región primitiva, no es desconocida para los salseros que han oído y bailado la composición de Tite Curet Alonso en la inmortal versión de Cheo Feliciano de por allá desde la sabrosa década de los 70s. Su historia es una muestra de bravura y valentía ante el látigo implacable de los invasores españoles, quienes sistemáticamente se encargaron de exterminar todo vestigio de cultura de muchas de nuestras regiones.

Al contrario del pensamiento general, la historia de Anacaona no se dio en Puerto Rico ni en Cuba, fue en la isla que los españoles bautizaron como La Hispaniola y que hoy conforman las repúblicas de Haití y Dominicana. Allí nació y murió esta legendaria heroína que se opuso a la esclavización y al maltrato de los nativos por parte de los invasores españoles.



Antecedentes

Las islas de Cuba, Puerto Rico y La Hispaniola estaban habitadas por aborígenes por lo menos 5000 años antes de la sangrienta invasión europea al Nuevo Mundo. Los antropólogos han marcado 2 posibles fuentes de migración:

1. La migración desde América Central.
2. Las migraciones desde América del sur. (1)

Se cree que la sociedad taína (2), a la cual pertenecía Anacaona, nació del grupo de los Arawaks que se establecieron en las Antillas Mayores. A la llegada de los conquistadores (1492), los taínos eran la raza que poblaba la Isla y fueron ellos quienes precisamente le dieron la bienvenida a Cristóbal Colón y su comitiva genocida. (3)

En 1492 la isla de Quisqueya (4) contaba con 5 cacicazgos a saber:

1. Cacique Guarionex quien gobernaba la región de Magua, una de las regiones más ricas de la isla.
2. Cacique Guacanagarí, quien gobernó la provincial de Marien y fueron los primeros en convertirse al cristianismo y darle la bienvenida a Colón.
3. El tercer cacique fue Bohechio, quien gobernó la provincia de Xaragua o Jaragua. Este cacique era hermano de Anacaona.
4. El cuarto cacique fue Caonabo, esposo de Anacaona, quien gobernaba la región de Maguana. Esta provincia se destacaba en el arte de la guerra.
5. El quinto cacique gobernó la región de Higüey y se le conocía como Higüanamo.



Los primeros días en el Nuevo Mundo

De todas las islas que Colón visitó durante su primer viaje, Quisqueya le llamó profundamente la atención (5) por lo hermosa, lo pacífica y el dócil carácter de sus habitantes; obviamente los españoles también se percataron que los indígenas no tenían armamento y que podían ser esclavizados fácilmente para explotar las minas de oro que encontraron en la isla.

En busca de refuerzos y más hombres, Colón decide regresar a España pero el barco se hundió el día de Navidad de 1492 cuando apenas emprendía su larga jornada de vuelta. Colón deja entonces a 39 de sus hombres en una pequeña fortaleza, Fuerte Navidad, al mando de Diego de Arana. Una vez en la isla y sin la supervisión de nadie los españoles empezaron a pelear y a matarse los unos a los otros, también esclavizaron a los indígenas y los trataron con desprecio y humillación.

Este tipo de maltratos fueron haciendo que los españoles poco a poco se ganaran el desprecio y el rechazo de los moradores de la isla y es así como después de muchos meses de maltratos el Jefe Caonabo decide tomar cartas en el asunto y ataca la fortaleza, matando a los que quedaban e incendiándola totalmente y se dio a la fuga.

La muerte de Caonabo

Cuando Colón regresó a la isla el 28 de noviembre de 1943 con una expedición mucho más grande que la primera, se dio cuenta que los españoles habían sido asesinados y la fortaleza incendiada. La expedición de Colón, se dedicó entonces a la captura del cacique.

Caonabo fue capturado y deportado a España. Según los escribas de la época, murió presumiblemente ahogado cuando los prisioneros del barco se sublevaron y lo hundieron en pleno Océano Atlántico (1494).

Después de la captura del cacique Caonabo, Anacaona se fue a la región de Xaragua donde consolidó su poder a la muerte de su hermano Bohechio. Muchísimos indígenas empezaron a morir víctimas de las largas jornadas de trabajo, las enfermedades para los que no tenían defensas naturales o sencillamente de desnutrición.



Por otro lado los españoles quienes no contentos con Colón, tramaron una conspiración en contra de él y su hermano Bartolomé. Finalmente fueron removidos de sus cargos y tuvieron que regresar a España a rendir cuenta de sus acciones.

La resistencia y la masacre

Una vez en Xaragua (Jaragüa), Anacaona logró consolidar su autoridad gobernando la provincia que su hermano había dejado al morir. Es bien importante mencionar que la provincial de Xaragua era la única que no había sucumbido al dominio invasor. España por otra parte ya estaba planeando someter la región para así tener el control total de la isla y para esto embarcó a Nicolás de Ovando con 2500 hombres armados y listos para tomar el control de Xaragua (1502).

Obando decide tomar acciones para “domesticar” a los indios y fraguó una de las peores matanzas que se hayan registrado en la historia del descubrimiento. Organizó un banquete con el fin de celebrar su posesión como gobernador y para esto invitó a Anacaona y a 80 jefes más. Los indígenas, que por naturaleza eran nobles, creyeron que esta celebración era para que ellos demostraran sus habilidades en el juego del Batey (6), no sabiendo que era todo un plan para asesinarlos. Cuando Ovando dio la señal, 300 soldados y 70 jinetes empezaron la matanza.

Al momento de la masacre algunos indígenas lograron sacar a Anacaona del lugar, desafortunadamente los 80 jefes indígenas fueron masacrados ese domingo.



Entre los sobrevivientes que escaparon estaban: Guarocuya, sobrino de Anacaona, quién posteriormente ya huérfano fue criado en un monasterio en Santo Domingo. Uno de sus mentores fue Bartolomé de Las Casas y fue cristianizado con el nombre de Enrique o Enriquillo; Higüemota, la hija de Anacaona; Mencia, la nieta de Anacaona; y el líder tribal Hatüey, quién posteriormente escapó a Cuba. Una vez en Cuba organizó la resistencia, pero fue capturado en batalla, torturado y posteriormente asesinado por orden de Diego Velásquez de Cuellar.

Captura y muerte de Anacaona

Ovando, no contento con la masacre, se percató que faltaba Anacaona e inició una estrecha búsqueda hasta que la capturaron tres meses después (1504). Su hospitalidad, gentil porte y su condición de mujer de nada valieron. Después de torturada Ovando la condenó públicamente a la horca y su cuerpo expuesto a los indígenas de la provincia.



Anotaciones generales

- Anacaona está considerada como el primer aborigen del Nuevo Mundo que aprendió a hablar y escribir el español correctamente.

- Anacaona fue una mujer de gran belleza, inteligencia y gracia que atrajo la atención de los primeros españoles.

- Anacaona fue considerada la poetisa más famosa entre los taínos. Fue muy popular como compositora de tonadas y poemas narrativos que recitaba en los areitos.

- Anacaona significa Flor de Oro en lengua taína.

- Algunos historiadores ubican la fecha de nacimiento de Anacaona en 1464, o sea que falleció de 40 años.

- En un principio sintió gran admiración por los españoles. El contínuo abuso, mas la prohibición del matrimonio de su hija con un militar español, convirtió este sentimiento en odio y antipatía.

- Areito era una manifestación de los aborígenes antillanos presentada en grupos sociales, cuyos rastros sonoros fueron exterminados en Cuba, aunque se lograron preservar en otras islas del Caribe.

- La composición “Anacaona” de Catalino “Tite” Curet Alonso es de 1976, con arreglos de Bobby Valentín y Nick Jiménez y en la grabación participaron Johnny Pacheco (congas), Larry Harlow (piano), Bobby Valentín (bajo), Louie Ramírez (vibráfono), Orestes Vilató (timbales), John “Dandy” Rodríguez (bongó), Ismael Quintana (maracas y claves), Vinnie Bell (guitarra eléctrica), Charlie Rodríguez (tres) y José "Cheo" Feliciano (voz líder).

- Aquí la letra de Anacaona de Curet Alonso:

ANACAONA

Anacaona, India de raza cautiva
Anacaona, de la región primitiva (bis)
Anacaona, oí tu voz
Como lloró cuanto gimió

Anacaona oí la voz
De tu angustiado corazón
Tu libertad nunca llegó....

Anacaona, india de raza cautiva
Anacaona, de la región primitiva (bis)

Coro: Anacaona, areito de Anacaona

India de raza cautiva
Alma de blanca paloma, Anacaona

Pero india que muere llorando
Muere pero no
Perdona, no perdona, no
Esa negra que es de raza
Noble y abatida pero
Que fue valentona Anacaona

Coro :
Anacaona, areito de Anacaona

Oye, según la historia
Lo cuenta dicen que fue
A la canona Anacaona

La tribu entera la llora
Porque fue buena
Negrona Anacaona
Y recordando
Recordando lo que pasó la tribu
La tribu ya se enfogona

Coro :
Anacaona, areito de Anacaona

- Curet Alonso también compuso y cantó en su propia voz “Caonabo” dedicado al esposo de Anacaona, incluido en el LP “Con un poco de algo” (WS Latino 4280).

- Y aquí la letra de Caonabo también de Curet Alonso:

CAONABO

En el monte solloza el indio Caonabo
en el monte solloza el indio Caonabo
llorando su Anacaona el indio bravo.

El que perdió la vida por un gran amor
el que vertió su sangre por una india en flor
que linda su Anacaona.

En el monte solloza el indio Caonabo
si el amor es sacrificio allí fue sacrificado.

Caonabo y Anacaona amores martirizados
ella misma se mató luego que al indio mataron.

Y en el monte solloza el indio Caonabo
llorando su Anacaona espíritu de indio bravo.

Coro:
En el monte solloza el indio Caonabo.

Ese que llora a su Anacaona está viviendo en el monte, Caonabo.

Es Caonabo y Anacaona, Anacaona y Caonabo.

Y como Caonabo lloraba vinieron todos los bravos en el monte.

La división 21 está llorando a Caonabo por Alicia.

El lloró su Anacaona como Cheo Feliciano la lloraba.

www.youtube.com/watch?v=EA0t1yPx630



Notas

(1) Los Arawacos (arahuacos), también llamados aruacos, arbacos o arawacks, fueron miembros de una familia lingüística muy numerosa que se extendió desde Cuba hasta Trinidad, en las Antillas, y en Suramérica desde su costa norte hasta Perú y Paraguay.

(2) La palabra Taino significa Noble.

(3) Los datos del genocidio no son claros en cuanto a números, pero las cifras muestran que en 10 años (1492 - 1502) la población indígena fue reducida en un 75% y para 1520 los indígenas habían sido exterminados en la Isla.

(4) Los Indígenas llamaban a la Isla Quisqueya, Babeque, Bohio o Haití, que significan entre otros, tierra montañosa, casa grande y gran madre de la tierra.

(5) Cristóbal Colón expresó antes de morir su deseo de ser enterrado en la Isla, pues según él no había visto otra tierra tan bella como La Hispaniola (Quisqueya).

(6) El juego del batey fue jugado de una manera similar al futbol con 2 grupos competidores y entre 20 y 30 jugadores por equipo. Las bolas eran hechas de raíces, hierbas y jugos los cuales le daban la consistencia a la bola. El término batey enmarca 2 conceptos. El primero es el batey de significado religioso donde se cantaban los areitos y el segundo es el batey como campo recreativo. De todas formas el batey era una extensión de tierra de forma rectangular en donde los aborígenes celebraran ceremonias mágico-religiosas o se divertían.

Este texto está basado completamente en la investigación realizada por el colombiano Raúl Mosquera

lunes, 10 de octubre de 2011

PLAZA DE LOS HEROES DEL 30 DE MAYO

El martes 30 de mayo de 1961, a las 9:45 de la noche, en el km 9 en la carretera de Santo Domingo a San Cristóbal, el auto en el que viajaba el dictador Rafael Leonidas Trujillo fue ametrallado en una emboscada urdida por Modesto Díaz, Salvador Estrella Sadhalá, Antonio de la Maza, Amado García Guerrero, Manuel Cáceres Michel («Tunti»), Juan Tomás Díaz, Roberto Pastoriza, Luis Amiama Tió, Antonio Imbert Barrera, Pedro Livio Cedeño y Huáscar Tejeda. El vehículo recibió más de 60 impactos de balas de diversos calibres, de los cuales siete dieron en su cuerpo causándole la muerte; su chófer Zacarías de la Cruz recibió varios impactos, pero no perdió la vida, aunque los ajusticiadores lo dieron por muerto. Las armas fueron proporcionadas por la CIA y durante meses habían sido ocultadas por el estadounidense Simon Thomas Stocker, contactado por la CIA bajo el nombre en clave de «Héctor» y residente en la República Dominicana desde 1942.

Varias horas después de la muerte de Rafael Trujillo, su hijo Ramfis Trujillo, quien se encontraba en París, alquiló un avión y regresó a Santo Domingo en las primeras horas del miércoles 31 de mayo, poniéndose de inmediato al frente de la situación y convirtiéndose en el hombre fuerte del país, aunque Joaquín Balaguer seguía formalmente al frente de la presidencia. El Servicio de Inteligencia Militar (SIM) y todos los servicios de seguridad del estado realizaron amplias redadas en todos los sectores de la ciudad buscando a los ajusticiadores.

El 2 de junio de 1961 agentes del SIM irrumpieron en la casa de una tía del teniente Amado García Guerrero donde lo asesinaron de varios disparos de ametralladoras. El 4 de junio de ese mismo año fueron asesinados otros dos implicados, Juan Tomás Díaz y Antonio de la Maza. El 10 de junio fue apresado y torturado el general José René Román Fernández («Pupo»), secretario de las Fuerzas Armadas de la dictadura, ya que se descubrió que éste estaba vinculado al asesinato de Trujillo. El 18 de noviembre fueron capturados Roberto Rafael Pastoriza Neret, Pedro Livio Cedeño Herrera, Luis Salvador Estrella Sadhalá, Modesto Díaz Quezada, Huáscar Antonio Tejeda Pimentel y Luis Manuel Cáceres Michel («Tunti»). Fueron llevados a la «Hacienda María» en San Cristóbal, donde fueron fusilados por el mismo Ramfis Trujillo. Los únicos que sobrevivieron a las torturas y fusilamientos fueron Luis Amiama Tió, falleció años después en Estados Unidos, y Antonio Imbert Barrera.

En el mismo sitio donde fue abatido el tirano la Secretaría de Cultura en homenaje a los que ajusticiaron a Trujillo se construyó la Plaza de los Héroes del 30 de mayo. En el monumento, en una placa sobre una piedra se lee la frase del poeta, político y pensador cubano José Martí:

"Cuando se muere en brazos de la Patria agradecida, la muerte acaba, la prisión se rompe; empieza, al fin con el morir, la vida".









LA MÚSICA DE PALOS, LA RAÍZ AFRICANA DE REPÚBLICA DOMINICANA

El acervo cultural y musical dominicano, nos cuenta Carlos Miranda Levy, va mucho más allá del popular merengue, el boom de la bachata, la simpatía de la salsa, el beat repetitivo del reggaetón y el dem bow y los ritmos tradicionales de mangulina y carabiné.

En los campos y en las ciudades dominicanas existe una valiosa tradición musical de raíces africanas, tradicionalmente renegada y relegada por las altas clases sociales y las autoridades, lo cual provoca su impopularidad y escaso conocimiento por buena parte del pueblo dominicano, en particular por las clases medias y altas.

Esto se debe, en parte, a una agresiva postura y constante injerencia de la Iglesia Católica, que ve estas manifestaciones como una afrenta a sus creencias, y por otro lado por racismo y xenofobia y el estigma que estas músicas tienen vinculación con la parte africana, negroide y haitiana de la cultura dominicana.

Estas músicas y las ceremonias asociadas con ellas vienen pasándose de generación en generación desde tiempos de la esclavitud en la isla, existiendo grupos aislados y reducidos que practican las ceremonias en escogidos rincones del país. Muchas de estas tradiciones y cantos son practicadas o conocidas en detalle apenas por un puñado de personas, que pasan su conocimiento a sus sucesores.

Ritmos nacionales de obvia impronta africana son la sarandunga, los congos, la jaiba, el chenche matriculado y la salve, este último es la más típica de los géneros tradicionales dominicanos, presenta dos estilos: uno claramente español, amétrico y antifonal, y otro polirrítmico, fuertemente hibridado entre lo español y lo africano. Entre los instrumentos de origen africano cabe citar los palos, el balsié, la gallumba, etc.

Entre estas expresiones está la llamada música de palos, del cual hablaremos a continuación, de los otros hablaremos en futuras entregas…

Música de Palos


Palo es música afrodominicana que utiliza tambores largos (palos), idiófonos y canto. Con raíces en la región Congo de África central, esta música comparte el panteón de deidades de otras tradiciones afroamericanas como Cuba, Brasil y Haití, por ejemplo.

Según notables folkloristas dominicanos, la expresión africana que más sobresale en la cultura dominicana se expresa en la música de Palos o Atabales, también llamada Bambula o Quiyombo. Esta tradición musical, más notable en el área de Villa Mella, usa en sus ritos religiosos y celebraciones seculares instrumentos mayormente de percusión.

Los palos son clasificados como membranófonos tubulares y cilíndricos son de un solo parche o cuero, y se tocan en juegos de dos o tres y a veces de uno solo; pero cuando sólo hay uno se percute además la madera con dos palitos que se llaman "palos catá". Estos tambores se diferencian en varios tipos según la construcción de la atadura de su parche (clavado, atado, etc.). Además se construyen de diferentes tamaños utilizando maderas blandas o fáciles de ahuecar, aunque en algunas ocasiones se usan troncos ya huecos por pájaros carpinteros o por termitas. Esta familia de instrumentos de percusión son muy semejantes a la tambora brasileña usada en ceremonias de macumba y a la tumbadora de Cuba.

Aunque el baile se le conoce con estos nombres, a los instrumentos en que se tocan se les denominan de varias maneras; entre estas: canuto, cañuto, quijongo, quijombo, cañón, bamboulá y otros más.

Siempre encontraremos polirritmia y polimetría en las canciones que se acompañan con estos instrumentos, aunque corresponden a diferentes ceremonias, en su gran mayoría serán de tipo responsorial, una voz cantante que declara o enuncia y un coro que responde. Se tocan en las fiestas patronales, velorios, bancos y cabos de año, celebración especial dedicada a un difunto al cumplir año de muerte.

Los palos o atabales, además de su manifestación festiva, están muy asociados a los rituales de invocación de misterios, en los cuales se produce el trance o estado de posesión.

En las ceremonias mágico religiosas del sur de República Dominicana, los cantos y ritmos de salve y de los tambores palos juegan un rol capital. Los músicos tocan para invocar y alabar a los dioses católicos, especialmente San Francisco de Asís, la Virgen de La Altagracia o a la Virgen de las Mercedes, los más oscuros hacen sus rituales a papa Liborio, el mesías criollo que lucho contra los invasores Yanquis a comienzos del siglo pasado. En las invocaciones se presenta una interacción entre la música, el baile y la expresión corporal, elemento crucial en el trance hacia la posesión por la divinidad.







LA CUEVA DE LAS MARAVILLAS


Está ubicada en la parte Este de la República Dominicana, esta magnífica cueva se encuentra a una profundidad de 25 metros bajo tierra. Posee alrededor de 800 metros de extensión de los cuales se recorren 240 metros en un gran paseo que nos lleva a adentrarnos en los más profundo de la cueva, donde podemos deleitarnos con lo que es la belleza natural y al mismo tiempo tener una experiencia turística educacional. Anteriormente tenía como nombre Cueva Jagual cuando fue descubierta por unos jóvenes exploradores, hasta que en 1949 se le dio el nombre actual de La Cueva de las Maravillas.



Dentro de la cueva se puede apreciar alrededor de 500 pinturas en las paredes y grabados de arte rupestre donde predominan el color negro y el rojo, hechas por los tainos, antiguos habitantes de la isla ya extinguidos.

El recorrido por la Cueva de las Maravillas tiene una duración de alrededor 35 minutos, se hace con grupos de 20 o menos personas acompañadas por un guía. Para proteger las pictografías se prohíben tomar fotos o grabar videos, utilizar aparatos de música, no se puede tirar basura dentro de la cueva, tampoco se debe rayar las paredes (por esto te puede hacer un juicio legal) y se recomienda hablar en voz baja durante el recorrido.



Un dato que debemos tener en cuenta es que esta cueva posee un elevador en su interior para facilitar la exploración a personas mayores, discapacitados y niños.

A la salida de las cuevas hay un iguanario digno de verse, de una especie que solo se ve en esta isla.

Cueva de las Maravillas
Ubicación: Carretera San Pedro de Macorís – La Romana
Horario: Martes a domingos 9:00 A.M – 6:00 P.M (abierto días feriados)
Costo entrada RD$300 (US$8.0)


PD: No nos permitieron tomar fotos pero pudimos “robarnos” algunas, ahí les van… Si quieren ver un video de la cueva está este enlace en youtube…

www.youtube.com/watch?v=jOfgulsfhpA

Abrazos

Santanás